Morante de la Puebla

El artista puro. Heredero de la escuela sevillana. Capaz de lo sublime y lo desconcertante.

Datos Biográficos
Nombre completo
José Antonio Morante Camacho
Nacimiento
2 de octubre de 1979, La Puebla del Río (Sevilla)
Alternativa
1 de abril de 1997, Sevilla (Feria de Abril)
Estilo
Escuela sevillana: arte, gracia, toreo de capote exquisito
Especialidad
Toreo de capa, verónicas, lances de recibo

El último sevillano

José Antonio Morante Camacho «Morante de la Puebla» es el heredero de la escuela sevillana de toreo: elegante, artístico, capaz de ejecutar lances de una belleza que corta la respiración. Nacido en La Puebla del Río (Sevilla) en 1979, Morante lleva el arte del toreo en la sangre y en la piel.

Su toreo es una fiesta para los sentidos. Cuando Morante coge el capote y lo extiende ante el toro, el tiempo se detiene. Sus verónicas son de una pureza estética que evoca a los grandes maestros sevillanos del pasado, desde Juan Belmonte hasta Curro Romero. Y cuando la muleta toma las riendas, sus naturales y derechazos alcanzan cotas de temple que solo los elegidos pueden alcanzar.

El don y el tormento

Morante posee un don natural que pocos toreros en la historia han igualado: la capacidad de crear belleza con cada movimiento. Pero ese don viene acompañado de un tormento interior que lo ha llevado a travesar periodos de ausencia, crisis y dudas.

A diferencia de Enrique Ponce, cuya regularidad es mecánica, Morante es un torero de inspiraciones. Cuando la inspiración llega — y llega con frecuencia—, su toreo es probablemente el más bello que puede verse en una plaza de toros. Pero cuando no llega, Morante puede parecer ausente, desconectado, como si estuviera en otro lugar.

Esta irregularidad es, paradójicamente, parte de su atractivo. El público sabe que con Morante siempre cabe la posibilidad de presenciar algo extraordinario. Y esa posibilidad — esa esperanza— basta para llenar las plazas.

El capote de Morante

Si hay un torero en activo que ha elevado el capote a la categoría de obra de arte, ese es Morante. Sus verónicas largas, planchadas, con el capote arrastrando por la arena, son de una pureza que recuerda a las estampas de los grandes maestros del siglo XIX. El vocabulario taurino se queda corto para describir lo que Morante hace con un capote de brega.

Las tardes históricas

Morante ha firmado faenas que pertenecen a la antología del toreo:

Sus mejores faenas se han producido con toros de ganaderías nobles como Jandilla, Núñez del Cuvillo y Garcigrande, cuya embestida suave y tendida encaja perfectamente con su toreo artístico.

Morante y la tradición sevillana

Sevilla es la cuna de la escuela artística del toreo: Belmonte, Chicuelo, Curro Romero... toreros que priorizaron la belleza sobre la cantidad. Morante es el último eslabón de esta cadena, y quizás el más dotado naturalmente de todos ellos.

Su conexión con La Maestranza es especial. Es la plaza donde mejor torea, la que mejor entiende su estilo y la que más lo quiere. En sus mejores tardes en La Maestranza, Morante alcanza un estado de gracia que paraliza a los 12.000 espectadores en un silencio reverencial.

¿Sabías que...?

Morante de la Puebla es también un apasionado del flamenco y un excelente cantaor. La conexión entre el toreo y el flamenco está en su sangre sevillana, y se manifiesta en la cadencia y el ritmo de su toreo, que muchos aficionados comparan con un «cante jondo» ejecutado con capote y muleta.