- Nombre completo
- José Tomás Román Martín
- Nacimiento
- 20 de agosto de 1975, Madrid
- Alternativa
- 10 de febrero de 1995, México D.F.
- Estilo
- Toreo extremo, estático, sobrenatural. Cercanía absoluta al toro.
- Retiradas
- 2002, múltiples ausencias prolongadas
El enigma
José Tomás es el torero más enigmático de la historia moderna. No concede entrevistas, no aparece en televisión, no tiene redes sociales. Cuando torea — cada vez más esporádicamente—, los aficionados viajan desde toda España y Europa para presenciarlo. Y cuando no torea, su ausencia genera más titulares que la presencia de cualquier otro matador.
Nacido en Madrid en 1975, José Tomás tomó la alternativa en 1995 y en poco tiempo se reveló como un torero diferente a todo lo conocido. Su toreo no era alegre ni espectacular: era profundo, grave, casi religioso. Toreaba tan despacio que el tiempo parecía detenerse, y se acercaba tanto al toro que las cornadas eran cuestión de tiempo, no de posibilidad.
El toreo extremo
El estilo de José Tomás desafía la lógica de supervivencia. Su toreo se basa en tres pilares que, combinados, producen una emoción única en la historia del toreo:
- Quietud absoluta: Los pies clavados en la arena, sin mover las zapatillas ni un centímetro. Mientras que otros toreros se desplazan para sortear al toro, José Tomás permanece inmóvil.
- Proximidad extrema: Torea a distancias que ningún otro matador contempla. Los pitones del toro rozan el traje de luces en cada pase.
- Temple sobrenatural: La muleta se mueve con una lentitud casi hipnótica, obligando al toro a embestir despacio, creando pases de una belleza trágica.
Esta combinación produce momentos de una intensidad emocional que no tiene equivalente en ningún otro espectáculo. Los aficionados que han visto torear a José Tomás describen la experiencia con un vocabulario que roza lo místico.
Retirada y regreso: Barcelona 2007
En 2002, tras una racha de cornadas gravísimas, José Tomás se retiró sin anuncio previo. Simplemente dejó de torear. Durante cinco años, el mundo taurino especuló sobre su regreso, que llegó el 17 de junio de 2007 en Barcelona — la plaza Monumental, una ciudad que poco después prohibiría los toros.
Aquella tarde fue memorable: cortó dos orejas y salió a hombros ante una plaza abarrotada que sabía que presenciaba algo histórico. La corrida de Barcelona fue seguida por un retorno triunfal a Las Ventas que confirmó que José Tomás no solo no había perdido facultades, sino que había depurado su toreo hasta un nivel aún más radical.
Las cornadas
El precio del toreo de José Tomás se mide en cornadas. Su historial de heridas graves es estremecedor: cornadas en el muslo, en el vientre, en el cuello. La más grave, en Aguascalientes (México) en 2010, puso en peligro su vida de forma real e inmediata.
Cada cornada alimentó la leyenda. José Tomás toreaba sabiendo que la herida era inevitable — su proximidad al toro la hacía estadísticamente segura— pero seguía toreando igual. Esta aceptación del riesgo como parte intrínseca del arte es lo que lo separa de todos los demás.
Ganaderías y plazas
José Tomás ha lidiado toros de todo tipo: desde los nobles Jandilla hasta los durísimos Victorino Martín y Miura. Su toreo no discrimina: es igual de profundo y arriesgado con cualquier ganadería.
Ha triunfado en Las Ventas, La Maestranza, Nîmes y en plazas americanas como la Plaza México y Lima.
El legado viviente
José Tomás no es un torero del pasado: sigue en activo, aunque con apariciones cada vez más espaciadas. Cada corrida suya es un acontecimiento que paraliza el mundo taurino. Su influencia sobre toreros más jóvenes — especialmente Roca Rey, que comparte su arrojo— es profunda.
Para muchos aficionados, José Tomás es el torero más importante desde Manolete. No por las cifras — torea poco— sino por la intensidad de cada una de sus tardes. Donde otros toreros ofrecen espectáculo, José Tomás ofrece verdad.
¿Sabías que...?
José Tomás es el único matador de toros en activo que nunca ha concedido una entrevista televisiva ni tiene presencia en redes sociales. Su misterio forma parte de su leyenda: el público solo lo conoce a través de lo que hace en el ruedo, sin filtros mediáticos ni marketing personal.