- Nombre completo
- José Gómez Ortega «Joselito» / «Gallito»
- Nacimiento
- 8 de mayo de 1895, Gelves (Sevilla)
- Muerte
- 16 de mayo de 1920, Talavera de la Reina (Toledo)
- Alternativa
- 28 de septiembre de 1912 (17 años)
- Estilo
- Perfección técnica total, dominio de todos los tercios
- Rivalidad
- Juan Belmonte
El niño prodigio
José Gómez Ortega «Joselito El Gallo» fue un prodigio absoluto. Nacido en Gelves (Sevilla) en 1895 en el seno de una familia de toreros — los Gallo, una de las dinastías más importantes—, Joselito debutó como novillero con apenas 13 años y tomó la alternativa con 17. A los 20 ya era el número uno indiscutible del escalafón.
Su facilidad era asombrosa: dominaba todas las suertes con una naturalidad que parecía sobrehumana. Con el capote era magistral, con las banderillas era espectacular, con la muleta era elegante y dominador, y con la espada era certero. Era, en palabras de la crítica de su tiempo, un torero total al estilo de Guerrita, pero con una gracia y una estética que el cordobés no tenía.
Joselito vs. Belmonte
La rivalidad entre Joselito y Juan Belmonte es la rivalidad más célebre de la historia del toreo. Son las dos caras de una misma moneda: Joselito representaba la perfección clásica, el toreo dominador heredado de la tradición; Belmonte representaba la revolución, el toreo trágico y moderno.
Joselito era el favorito del público: su facilidad, su alegría en el ruedo y su dominio absoluto lo hacían invencible. Belmonte era el favorito de los intelectuales: su toreo profundo y arriesgado emocionaba por razones diferentes. Juntos, elevaron la tauromaquia a una Edad de Oro que nunca se ha repetido.
Entre 1914 y 1920, España se dividió en «joselitistas» y «belmontistas» con una pasión que solo es comparable a las grandes rivalidades deportivas del siglo XX.
El dominio absoluto
Las cifras de Joselito son extraordinarias para cualquier época:
- Toreó más de 1.500 corridas en apenas una década de carrera.
- En varias temporadas superó las 100 corridas anuales.
- Triunfó en Madrid, Sevilla, y en todas las plazas de España sin excepción.
Pero más allá de las cifras, lo que definía a Joselito era su señorío. Toreaba con una elegancia natural que no necesitaba artificio. Todo parecía fácil, todo parecía natural, todo parecía inevitable. La perfección absoluta.
La muerte en Talavera
El 16 de mayo de 1920, en la plaza de Talavera de la Reina, un toro de la ganadería de Viuda de Ortega corneó mortalmente a Joselito. Tenía 25 años. La noticia conmocionó a España de una forma que solo se repetiría con la muerte de Manolete 27 años después.
La muerte de Joselito cerró brutalmente la Edad de Oro del toreo y dejó a Belmonte solo en la cumbre, privado del rival que daba sentido a su existencia artística. El duelo fue nacional: el cortejo fúnebre desde Talavera hasta Sevilla fue seguido por multitudes a lo largo de todo el trayecto.
Legado imperecedero
Joselito El Gallo sigue siendo el modelo del torero perfecto: el que domina todas las suertes, el que conecta con el público, el que convierte cada corrida en una fiesta. Su influencia se extiende hasta hoy: toreros como Enrique Ponce representan, en cierto modo, la herencia de ese toreo dominador y completo que Joselito encarnó.
¿Sabías que...?
Joselito El Gallo pertenecía a la familia Gallo, una de las grandes dinastías taurinas de España. Su hermano Rafael «El Gallo» también fue matador de toros célebre — aunque más irregular— y su familia ha producido toreros durante varias generaciones. Los Gallo de Gelves son al toreo lo que los Domecq al ganado bravo.