Posguerra y Boom Taurino (1947–1970)

Dominguín, Ordóñez, El Cordobés. El toreo como fenómeno de masas en la España del desarrollismo.

España después de Manolete

La muerte de Manolete en 1947 coincidió con el inicio de una nueva fase en la historia de España. Los años 50 y 60 trajeron una lenta recuperación económica, la apertura al turismo internacional y una transformación social que afectó profundamente a la tauromaquia.

Los años 50: la transición

Tras la muerte de Manolete, el toreo vivió un periodo de desorientación. No había una figura dominante comparable, y la afición se repartía entre varios matadores competentes pero sin la dimensión mítica del Califa. Toreros como Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez mantuvieron el interés, pero la sombra de Manolete era demasiado larga.

La rivalidad entre Dominguín y Ordóñez, inmortalizada por Hemingway en El verano peligroso, fue el último destello de la gran tradición de rivalidades taurinas que había definido la historia del toreo desde Lagartijo y Frascuelo.

El boom de los años 60

La España del desarrollismo — los años del «seiscientos», la emigración y la apertura turística— encontró en El Cordobés a su torero. Manuel Benítez no era un artista clásico, pero era un fenómeno de masas que llenaba plazas como nadie lo había hecho desde Manolete.

El Cordobés toreó más de 100 corridas por temporada, apareció en portadas de revistas internacionales y se convirtió en un símbolo de la nueva España. Su éxito coincidió con el auge del turismo, y los visitantes extranjeros descubrieron los toros a través de su figura colorida y espectacular.

La expansión de las ferias

Los años 60 y 70 vieron la expansión del calendario taurino. Nuevas ferias se sumaron al circuito — Pamplona creció enormemente con los Sanfermines—, y las plazas existentes se renovaron y ampliaron. La economía taurina creció hasta convertirse en un sector significativo de la industria del ocio español.

Las ganaderías evolucionan

Durante este periodo, las ganaderías experimentaron una transformación profunda. El encaste Domecq se convirtió en dominante, produciendo toros más nobles y colaboradores que los de generaciones anteriores. Este cambio genético facilitó la aparición de toreros más artísticos y de faenas más largas y elaboradas.

Ganaderías como Jandilla, Núñez del Cuvillo y Garcigrande nacieron o se consolidaron durante estas décadas, configurando el mapa ganadero que conocemos hoy.

Hacia la transición

Los años 70 trajeron cambios políticos y sociales que afectaron también a la tauromaquia. La muerte de Franco en 1975 y la transición democrática abrieron un debate sobre el papel de los toros en la España moderna, un debate que sigue abierto hasta hoy.

¿Sabías que...?

En la temporada de 1965, El Cordobés toreó 111 corridas, un récord absoluto que probablemente nunca será igualado. Para ponerlo en contexto: 111 corridas significan torear prácticamente todos los días durante cinco meses seguidos.

Dominguín y Ordóñez: la rivalidad del verano peligroso

La rivalidad entre Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez dominó los años 50 y, sobre todo, el verano de 1959, cuando Hemingway los siguió por toda España para escribir El verano peligroso. Eran cuñados —Ordóñez se casó con Carmen, hermana de Dominguín— y la rivalidad tenía componente familiar además de profesional. Dominguín, dominador y técnico; Ordóñez, artista y rondeño puro. Sus tardes alternadas en Aranjuez, Madrid, Bilbao, Málaga y Valencia construyeron una de las temporadas más comentadas del siglo XX.

La cogida de Ordóñez en Aranjuez (30 de mayo de 1959), que le seccionó parcialmente la femoral, marcó el verano. Hemingway, que estaba en la plaza, dejó constancia detallada: la operación de urgencia, el regreso a Madrid en ambulancia, la espera familiar. Ordóñez se reincorporó a la temporada apenas tres semanas después, lo que aumentó su prestigio. Dominguín, en cambio, sufrió cogidas menores pero dejó tardes cumbre, especialmente en Bilbao.

El Cordobés: el toreo y el desarrollo español

Manuel Benítez «El Cordobés» (Palma del Río, 1936) tomó la alternativa en 1963 y se convirtió de inmediato en el matador más popular de España. Su toreo no era ortodoxo: irregular, espectacular, con suertes inventadas («el salto de la rana», «el pase de los machos») que escandalizaban a los puristas pero entusiasmaban al público masivo. Toreó 120 corridas en una sola temporada (1965), récord absoluto que sigue sin superar.

El Cordobés simbolizó la España del desarrollismo: el chico pobre de Palma del Río que llega a millonario, la apertura turística, la modernización. Apareció en portadas internacionales (Time, Paris Match, Life), filmó películas en Hollywood y se convirtió en personaje pop. Su relación con la prensa rosa —matrimonios, divorcios, propiedades— marcó una nueva forma de ser figura del toreo: estrella mediática primero, matador después.

Anécdotas y curiosidades

El verano peligroso fue publicado por Life Magazine en tres entregas (septiembre de 1960). El texto encargado se desbordó: Hemingway entregó 65.000 palabras cuando le habían pedido 10.000. La editorial Scribner publicó el libro completo en 1985, póstumamente. La traducción española apareció en 1986 con éxito moderado, ya que el público había olvidado parte de los protagonistas.

El Cordobés inspiró a la canción El Cordobés del cantautor francés Jean-Claude Pascal en 1965. La canción, recordada hasta hoy, refleja la fascinación europea por el matador andaluz. En 2005, El Cordobés se retiró definitivamente tras una larga carrera y abrió un restaurante en Madrid llamado Casa Cordobés.

La presencia de Manuel Benítez en la Movida madrileña es una curiosidad: en los 80, el ya retirado El Cordobés frecuentaba locales como Pachá y Joy Eslava, encarnando la unión entre tauromaquia y nueva cultura urbana. La generación de Almodóvar lo veía como icono pop, ajeno a la imagen seria del torero clásico.

Fuentes

Lecturas relacionadas

🔍 Consulta también el glosario taurino completo y las frases taurinas en el español cotidiano.

Preguntas frecuentes

¿Quiénes fueron Dominguín y Ordóñez?

Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez fueron las dos grandes figuras de los años 50. Eran cuñados y rivales profesionales. Su temporada conjunta de 1959 fue inmortalizada por Hemingway en «El verano peligroso». Dominguín representaba el dominio técnico; Ordóñez, el arte rondeño puro.

¿Cuántas corridas toreó El Cordobés en su mejor año?

120 corridas en la temporada de 1965, récord absoluto que nunca ha sido superado. Su popularidad masiva, su estilo heterodoxo y su carisma mediático le permitieron mantener un volumen de actuaciones que superaba con mucho la media histórica.

¿Por qué El Cordobés simbolizó el desarrollismo?

Por su biografía: el chico pobre de Palma del Río que llega a millonario en pocos años, símbolo del cambio social acelerado de la España de los 60. Su presencia internacional (portadas de Time, Life, Paris Match), su éxito turístico y su estilo populista encajaban con la modernización del país.

¿Qué fue «El verano peligroso»?

Un reportaje encargado por Life Magazine a Hemingway sobre la rivalidad Dominguín-Ordóñez en el verano de 1959. Hemingway entregó 65.000 palabras (cuando le habían pedido 10.000). Se publicó por entregas en 1960 y como libro completo, póstumo, en 1985. Es una de sus obras españolas más relevantes.