El americano y la fiesta
Ernest Hemingway fue el escritor extranjero que más contribuyó a difundir la tauromaquia en el mundo anglosajón. Su relación con los toros fue profunda, apasionada y prolongada: desde su primera visita a España en 1923 hasta su muerte en 1961, Hemingway fue un aficionado devoto que asistió a cientos de corridas y convirtió el toreo en uno de los temas centrales de su obra literaria.
Fiesta (The Sun Also Rises)
La primera novela importante de Hemingway, Fiesta (1926), transcurre en gran parte durante los Sanfermines de Pamplona. El libro — que narra las andanzas de un grupo de expatriados americanos en París y España— incluye descripciones vívidas de encierros y corridas que hicieron descubrir los toros a millones de lectores en todo el mundo.
Fiesta transformó los Sanfermines: antes de Hemingway, Pamplona era una fiesta local; después de Hemingway, se convirtió en un fenómeno turístico internacional.
Muerte en la tarde
En 1932, Hemingway publicó Muerte en la tarde, un ensayo extenso sobre la tauromaquia que es a la vez guía para el aficionado novato, reflexión filosófica sobre la muerte y homenaje a los grandes toreros de la época. En este libro, Hemingway analizó el toreo de Juan Belmonte, describió las características de los toros de Miura y reflexionó sobre el significado de la tauromaquia.
El verano peligroso
En 1959, Hemingway regresó a España para seguir la rivalidad entre Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez, los dos matadores más importantes del momento. De esta experiencia nació El verano peligroso, publicado póstumamente, que narra la competición entre ambos toreros en un verano en el que Hemingway recorrió las ferias de toda España.
Hemingway y los toreros
Hemingway cultivó amistades profundas con toreros. Antonio Ordóñez fue su gran amigo; Dominguín, un conocido estimulante. El escritor frecuentaba los hoteles de los matadores, asistía a los tentaderos y vivía la vida taurina desde dentro, como muy pocos extranjeros han logrado.
Su relación con Belmonte fue más distante pero igualmente significativa: Hemingway consideraba a Belmonte el torero más grande de la historia y le dedicó páginas memorables en Muerte en la tarde.
Impacto cultural
La influencia de Hemingway en la percepción internacional de la tauromaquia es incalculable. Antes de Hemingway, los toros eran un espectáculo exótico y desconocido para el mundo anglosajón. Después de sus libros, la tauromaquia se convirtió en tema de conversación en Nueva York, Londres y París, y miles de turistas viajaron a España para vivir la experiencia que Hemingway había descrito.
Su legado literario conecta con el de otros escritores que también abordaron la tauromaquia: Federico García Lorca desde la poesía, Blasco Ibáñez desde la novela social.
¿Sabías que...?
El hotel Quintana de Pamplona, donde Hemingway se alojaba durante los Sanfermines, tiene una habitación dedicada al escritor. Una estatua de Hemingway preside la entrada de la plaza de toros de Pamplona, y cada año los americanos que visitan los Sanfermines rinden homenaje al escritor que puso a Pamplona en el mapa literario mundial.