La tarde de las tardes
El regreso de José Tomás a Las Ventas tras su ausencia de varios años fue uno de los acontecimientos más esperados de la tauromaquia del siglo XXI. Cuando se anunció que el matador madrileño volvería a vestirse de luces en la primera plaza del mundo, las entradas se agotaron en minutos.
El contexto
José Tomás se había retirado en 2002 sin explicación alguna. Durante cinco años, los aficionados vivieron con la esperanza de su regreso. En 2007, volvió en Barcelona. Pero el verdadero reencuentro fue en Madrid, la ciudad que lo vio nacer y la plaza que mejor entiende su toreo.
La expectación era colosal. Aficionados de toda España, Francia, Portugal y América viajaron a Madrid exclusivamente para presenciar la tarde. Los que no consiguieron entrada se agolparon en los bares de la calle Alcalá para seguir la corrida por radio y televisión.
La corrida
José Tomás toreó como solo él sabe: con una quietud extrema, una proximidad al toro que cortaba la respiración y un temple sobrenatural. Cada pase era una declaración de principios: aquí estoy, frente al toro, sin trampa ni cartón.
El silencio de Las Ventas era casi físico. Más de 23.000 personas conteniendo el aliento mientras los pitones rozaban el traje de luces. Y después, la explosión: oleadas de olés que hacían vibrar las gradas de la vieja plaza venteña.
El triunfo
José Tomás cortó orejas y salió a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas. La imagen del matador madrileño cruzando el umbral de la puerta más importante del toreo, rodeado de una multitud que lo aclamaba como a un héroe regresado del exilio, se convirtió en una de las estampas más emblemáticas de la tauromaquia reciente.
El significado
La tarde de José Tomás en Madrid fue más que una corrida: fue la demostración de que el toreo seguía vivo. En un momento de debate sobre el futuro de la fiesta, José Tomás demostró que cuando el toreo es verdadero — sin concesiones, sin trucos, sin marketing—, sigue siendo capaz de emocionar como ningún otro espectáculo.
Para los aficionados que la presenciaron, fue una experiencia irrepetible. Para la historia del toreo, fue la confirmación de que en el siglo XXI todavía era posible una tarde histórica.
¿Sabías que...?
Las entradas para el regreso de José Tomás a Las Ventas se revendieron a precios desorbitados, superando los 1.000 euros por localidad. Fue una de las corridas más caras de la historia y, según los que estuvieron allí, valió cada céntimo.
Reapariciones en Madrid: cronología completa
Los regresos de José Tomás a Las Ventas se cuentan con cuidado: cada uno es un acontecimiento mayor. Tras su retirada inesperada en 2002, el matador madrileño volvió a Las Ventas en 2008, en una corrida que selló su reincorporación al escalafón. La tarde del 2 de junio de 2008, ante toros de Núñez del Cuvillo, cortó dos orejas y salió a hombros por la Puerta Grande. Las entradas, agotadas en minutos, alcanzaron precios de reventa nunca vistos.
Posteriores reapariciones en Madrid (2009, 2011, 2012) reforzaron el mito. Cada cartel se vivía como un acontecimiento mediático: directos en televisión y radio, presencia masiva de prensa internacional, aforo siempre completo. La cogida de Aranjuez de 2010 —una cornada gravísima en el muslo izquierdo— estuvo a punto de costarle la vida y lo apartó del ruedo durante meses. Volvió, pero las apariciones se fueron espaciando.
El estilo José Tomás: estética del riesgo
La estética del torero madrileño es radical: quietud absoluta ante el toro, proximidad extrema (los muletazos pasan a centímetros del cuerpo), temple sostenido sin enmiendas. Lo que en otros matadores sería suicidio, en él se convierte en lección. Su forma de matar es igualmente característica: a recibir, con los pies clavados, sin ventajas. Los cronistas hablan de «toreo verdad», expresión que Hemingway había usado para Belmonte un siglo antes.
José Tomás torea poco —entre 5 y 10 corridas por temporada, frente a las 70-90 de Roca Rey o Ponce— y elige plazas exigentes (Madrid, Barcelona, Sevilla, Nimes, Lima). Su contrato comercial incluye exclusividades de televisión y reparto de derechos de retransmisión, una estructura inusual que solo unos pocos matadores han logrado negociar.
Anécdotas y curiosidades
La cornada de Aguascalientes (México, 24 de abril de 2010) fue la más grave de su carrera: el toro «Navegante» de la ganadería de Garfias le clavó un pitón que le seccionó la femoral. Perdió varios litros de sangre antes de la transfusión de emergencia. Los médicos hablaron de probabilidad de muerte cercana al 50%. Volvió a torear once meses después.
La tarde de Nimes de 2012 con Andy Younes y un toro de Núñez del Cuvillo es considerada por muchos críticos su faena cumbre, por encima incluso de las de Madrid. Las imágenes —tandas de naturales con una cadencia hipnótica— son uno de los archivos más visualizados de YouTube taurino.
José Tomás no concede entrevistas a la prensa española desde hace décadas. Sus comunicaciones públicas se realizan a través de comunicados de su apoderado o de la Casa Toreros (su empresa). La discreción ha alimentado el mito: pocos matadores en la historia han controlado tanto su imagen pública.
Fuentes
- José Tomás | Wikipedia
- Plaza de toros de Las Ventas | Wikipedia
- Las Ventas — próximos festejos
- José Tomás y los grandes números uno | Mundotoro
Lecturas relacionadas
- Toda la historia de la tauromaquia
- La Edad de Oro del toreo
- La rivalidad Joselito-Belmonte
- Tauromaquia y patrimonio cultural
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Preguntas frecuentes
¿Cuándo reapareció José Tomás en Madrid?
Por primera vez tras su retirada de 2002, el 2 de junio de 2008 en Las Ventas, ante toros de Núñez del Cuvillo. Cortó dos orejas y salió a hombros. Su reaparición previa, en Barcelona en junio de 2007, había generado expectación incluso mayor.
¿Qué pasó en la cornada de Aguascalientes?
El 24 de abril de 2010, en México, el toro «Navegante» de la ganadería de Garfias le seccionó la femoral. Perdió varios litros de sangre antes de poder transfundirse. Los médicos hablaron de probabilidad de muerte cercana al 50%. Volvió a torear once meses después.
¿Cuántas corridas torea José Tomás al año?
Entre 5 y 10 corridas por temporada en sus mejores años. Es una cifra muy inferior a la de los matadores estándar (70-90 corridas anuales). La rareza de sus apariciones forma parte de su estética: prefiere torear poco y bien que mucho y normal.
¿Por qué José Tomás no da entrevistas?
Decisión personal mantenida durante décadas. Sus comunicaciones públicas pasan por su apoderado o por su empresa Casa Toreros. La discreción ha alimentado el mito y le ha permitido mantener un control de imagen que pocos matadores en la historia han alcanzado.