Lorca y los Toros

«A las cinco de la tarde». El poema más grande jamás escrito sobre la tauromaquia.

Lorca y los toros: ficha biográfica
Nacimiento
Fuente Vaqueros (Granada), 1898
Obra taurina principal
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935)
Estructura del Llanto
4 partes (la cogida, la sangre, el cuerpo, el alma)
Verso más célebre
«A las cinco de la tarde»
Conferencia clave
Teoría y juego del duende (1933)
Amigo torero
Ignacio Sánchez Mejías (cuñado de Joselito el Gallo)
Cogida fatal
Manzanares, 11 ago 1934 (toro «Granadino»)
Tiempo de redacción
Pocos días tras la muerte
Cátedra UNIV. Sevilla
Cátedra Lorca-Sánchez Mejías (1996)
Idiomas traducidos
Más de 30

El poeta y el toro

Federico García Lorca es el poeta que mejor ha expresado la dimensión trágica de la tauromaquia. Nacido en Fuente Vaqueros (Granada) en 1898, Lorca creció inmerso en la cultura andaluza donde el toro, el flamenco y la muerte se entrelazan en un simbolismo profundo.

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías

La obra cumbre de Lorca sobre los toros es el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935), una elegía dedicada al torero y escritor Ignacio Sánchez Mejías, muerto en la plaza de Manzanares en 1934. El poema, dividido en cuatro partes, es considerado una de las mejores elegías de la literatura en lengua española.

«A las cinco de la tarde» — el verso más célebre del poema— se ha convertido en un símbolo universal de la hora de la muerte, de la inevitabilidad del destino, de esa hora exacta en la que el toro y el torero se encuentran en el ruedo.

El toro como símbolo

Para Lorca, el toro era mucho más que un animal de lidia: era un símbolo de fuerzas primordiales — la muerte, la naturaleza, la fuerza ciega del destino— que se enfrentaban al hombre en un ritual cargado de significado.

En la obra lorquiana, el toro aparece en poemas, en obras de teatro y en conferencias. Lorca no era un aficionado taurino convencional, sino un poeta que veía en la corrida una metáfora de la condición humana.

Lorca y los toreros

Lorca fue amigo de Ignacio Sánchez Mejías, un torero culto e intelectual que frecuentaba los círculos literarios de la Generación del 27. La amistad entre el poeta y el torero es uno de los episodios más fascinantes de la cultura española del siglo XX: un puente entre el mundo del arte y el mundo del toro que ambos transitaban con naturalidad.

Sánchez Mejías había toreado con Joselito y Belmonte durante la Edad de Oro, y su muerte en el ruedo fue un golpe devastador para Lorca, que canalizó su dolor en la elegía más bella jamás escrita sobre un torero.

El flamenco, el toro y la poesía

En la obra de Lorca, el toro, el flamenco y la poesía forman una trinidad indisoluble. Las tres expresiones comparten la misma raíz andaluza, la misma cercanía a la muerte y la misma capacidad de transmitir emociones que trascienden las palabras. Los cantes jondos que Lorca recopiló tienen la misma intensidad trágica que una faena de Manolete o un poema del propio Lorca.

¿Sabías que...?

El Llanto por Ignacio Sánchez Mejías fue escrito en 1935, un año antes del asesinato de Lorca por los sublevados franquistas en agosto de 1936. La muerte violenta del poeta — como la del torero que lloró— añade una dimensión trágica adicional a una obra que ya contenía toda la belleza y todo el dolor de la condición humana.

El imaginario taurino de Lorca: más allá del «Llanto»

El toro aparece en toda la obra de Federico García Lorca como símbolo de la fuerza primaria, de la sangre y del destino. En el Romancero gitano (1928), las imágenes taurinas son recurrentes: el «toro de luna», el «cielo de toros embolados», la sombra del Minotauro. En la Casa de Bernarda Alba (1936), aunque no haya corrida explícita, el ambiente cerrado, la sangre y el destino fatal evocan la estructura del ruedo. Lorca había declarado en una entrevista de 1934: «Yo creo que ser torero, hoy, es lo más alto que puede aspirar un hombre que tenga sangre en las venas».

La conferencia Teoría y juego del duende (1933) contiene la teorización lorquiana más profunda sobre la relación entre toreo y arte. Para Lorca, el duende —fuerza interior misteriosa, distinta de la musa y del ángel— se manifiesta especialmente en tres oficios: el cantaor flamenco, el bailaor y el torero. «Toda música y toda danza y toda fórmula tiene su duende», dice el texto. El duende exige sangre, sacrifico, riesgo: la corrida es para Lorca el escenario donde el duende se hace visible con más nitidez.

La amistad con Sánchez Mejías

Ignacio Sánchez Mejías (1891-1934) fue uno de los toreros más cultos del siglo XX: escribió teatro, sostuvo tertulias con Alberti, Salinas, Bergamín y Lorca, y financió en 1927 el viaje de la Generación del 27 a Sevilla con motivo del homenaje a Góngora. La amistad con Lorca era genuina y se sostenía en el respeto mutuo. Sánchez Mejías frecuentaba la Residencia de Estudiantes; Lorca asistió a varias de sus corridas, especialmente en Sevilla y Madrid.

La cogida fatal ocurrió el 11 de agosto de 1934 en la plaza de Manzanares (Ciudad Real), donde el torero, ya retirado pero reaparecido para una corrida benéfica, fue corneado por el toro «Granadino» de la ganadería de Ayala. Murió dos días después en Madrid por septicemia. Lorca recibió la noticia en Granada y compuso el Llanto en una semana. Según testimonios familiares, escribió en estado de fiebre y solo aceptó publicarlo meses después, tras numerosas correcciones.

Anécdotas y curiosidades

El Llanto por Ignacio Sánchez Mejías se publicó en 1935 con cuatro grabados de José Caballero. La primera tirada fue de 100 ejemplares numerados, hoy de altísimo valor en subastas. El verso «a las cinco de la tarde», repetido como leitmotiv en la primera parte, es probablemente el verso más recitado de la poesía española del siglo XX y se ha utilizado en oratorios, óperas, películas y obras de teatro.

Lorca fue asesinado dos años después de la muerte de Sánchez Mejías, el 18 de agosto de 1936, en Víznar (Granada), durante los primeros días de la Guerra Civil. La paradoja —el torero muere por cornada, el poeta por fusilamiento, ambos a las afueras de un pueblo y en la madrugada— ha alimentado lecturas elegíacas que conectan ambas muertes en el imaginario taurino-literario español.

La obra de Lorca dedicada explícitamente al toro continúa estudiándose en universidades de España, Estados Unidos, México y Argentina. La Cátedra Lorca-Sánchez Mejías, fundada en 1996 en la Universidad de Sevilla, organiza congresos bienales sobre la relación entre tauromaquia y literatura.

Fuentes

Lecturas relacionadas

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Preguntas frecuentes

¿En qué año murió Sánchez Mejías?

El 13 de agosto de 1934, en Madrid, dos días después de ser corneado por el toro «Granadino» en la plaza de Manzanares (Ciudad Real). Tenía 43 años y había vuelto a torear tras una breve retirada para una corrida benéfica.

¿Por qué se considera el «Llanto» la mejor elegía española?

Por la combinación de tres factores: el dominio formal del verso de Lorca, la fuerza simbólica del verso «a las cinco de la tarde» repetido como tic-tac fatal, y la profundidad emocional del homenaje. Está dividido en cuatro partes que reproducen el ritmo de la corrida y el cortejo fúnebre.

¿Era Lorca aficionado a los toros?

Lorca no era un aficionado convencional, pero veía en la corrida una metáfora de la condición humana —el enfrentamiento con la muerte— y consideraba al torero como una de las tres figuras donde se manifiesta el «duende». Asistía a corridas, sobre todo en Sevilla y Madrid, y tenía amigos en el escalafón.

¿Qué es el «duende» según Lorca?

Para Lorca, el duende es una fuerza interior misteriosa que aparece sin previo aviso y transforma una interpretación correcta en una sublime. Se manifiesta especialmente en tres oficios: el cantaor flamenco, el bailaor y el torero. Está conectado con la sangre, el riesgo y la cercanía con la muerte.