- Nombre completo
- José Delgado Guerra
- Apodo
- Pepe-Hillo
- Nacimiento
- 14 de marzo de 1754, Sevilla
- Muerte
- 11 de mayo de 1801, Madrid (plaza de toros)
- Época
- Pioneros del Toreo (siglo XVIII)
- Escuela
- Escuela sevillana (gracia, arte, improvisación)
- Obra
- La Tauromaquia o Arte de Torear (1796)
Orígenes
José Delgado Guerra «Pepe-Hillo» nació en Sevilla en 1754, el mismo año que su eterno rival Pedro Romero nació en Ronda. Esta coincidencia cronológica parece obra del destino: los dos toreros que fundaron el toreo moderno nacieron el mismo año, uno en cada extremo de Andalucía.
Pepe-Hillo creció en el barrio sevillano de San Bernardo, cuna de toreros, y aprendió el oficio observando a los matadores que actuaban en la plaza de la Real Maestranza. Su estilo — audaz, cercano al toro, lleno de improvisación— sería el germen de la escuela sevillana de tauromaquia, opuesta a la escuela rondeña de Pedro Romero.
La primera Tauromaquia
Pepe-Hillo escribió — o al menos firmó— la primera Tauromaquia publicada en España (1796), un tratado que codificaba las suertes del toreo y establecía reglas para la lidia. Este documento es la base teórica de la tauromaquia moderna y una fuente documental invaluable para entender cómo se toreaba en el siglo XVIII.
La Tauromaquia de Pepe-Hillo describía:
- Las suertes de capote y sus variantes.
- La colocación del matador respecto al toro.
- Las formas de matar: recibiendo, volapié, entre otras.
- Los tipos de toros según su comportamiento y cómo lidiarlos.
Este libro fue complementado décadas después por la Tauromaquia de Francisco Montes «Paquiro», pero la de Pepe-Hillo tiene el mérito de ser la primera y de haber sido escrita por un matador en activo.
La escuela sevillana
Si Pedro Romero encarnaba la técnica y la serenidad, Pepe-Hillo encarnaba la alegría y el riesgo. Su toreo era más vistoso, más cercano al toro y más peligroso. Mientras Romero calculaba cada movimiento, Pepe-Hillo improvisaba, creaba, sorprendía.
Esta diferencia fundamental entre las escuelas de Ronda y Sevilla — la técnica frente a la inspiración, la cabeza frente al corazón— ha perdurado hasta hoy. Toreros como Morante de la Puebla son herederos de la escuela sevillana; toreros como Enrique Ponce lo son de la rondeña.
La muerte en Madrid
El 11 de mayo de 1801, en la antigua plaza de Madrid, un toro de la ganadería de Peñaranda acabó con la vida de Pepe-Hillo. Tenía 47 años. La noticia conmocionó a España: Pepe-Hillo era probablemente el torero más popular de su tiempo, y su muerte fue la primera gran tragedia del toreo, la primera de una larga serie de cogidas trágicas que jalonarían la historia.
Francisco de Goya, contemporáneo y probable conocido de Pepe-Hillo, inmortalizó la escena de su muerte en uno de los grabados de su serie La Tauromaquia, creando una de las imágenes más poderosas de la pintura taurina.
Legado
Pepe-Hillo dejó dos legados imperecederos: la escuela sevillana de toreo y la primera Tauromaquia escrita. Su influencia se extiende a través de los siglos, desde los matadores románticos del XIX hasta los artistas del siglo XXI. Cada vez que un torero sevillano coge el capote con gracia innata, está reproduciendo la esencia de lo que Pepe-Hillo inventó en las calles y plazas de la Sevilla del siglo XVIII.
¿Sabías que...?
La muerte de Pepe-Hillo fue presenciada por miles de personas y generó una conmoción social sin precedentes. Goya dedicó varios grabados a la escena, y los cronistas de la época escribieron extensos relatos. Fue la primera vez en la historia del toreo que la muerte de un matador se convirtió en un acontecimiento nacional.
La Tauromaquia (1796): el primer tratado teórico
La Tauromaquia o arte de torear que firma Pepe-Hillo en 1796 es el primer tratado técnico publicado sobre el toreo. La autoría es discutida —algunos historiadores atribuyen la redacción al periodista José de la Tixera, que habría redactado las explicaciones a partir de las descripciones del propio matador—, pero el resultado es indiscutiblemente importante: codifica las suertes (recibir, volapié, banderillas, capote), describe los peligros del toro y establece reglas para la lidia que serían base de todos los manuales posteriores.
El tratado se publicó en Cádiz, tuvo una tirada modesta (alrededor de 500 ejemplares en su primera edición) pero pasó por sucesivas reediciones a lo largo del XIX. Hoy se reedita en facsímil y es objeto de estudio académico. La importancia histórica es máxima: Pepe-Hillo establece el toreo como oficio reglado, no como mera improvisación. Antes de 1796, las suertes se transmitían de boca en boca; tras la publicación, el aspirante podía estudiar el oficio.
La rivalidad con Pedro Romero: las dos escuelas
La rivalidad entre Pepe-Hillo y Pedro Romero es la primera gran oposición estética del toreo. Pepe-Hillo encarna la escuela sevillana: arriesgada, alegre, próxima al toro, llena de improvisación. Pedro Romero representa la escuela rondeña: técnica, sobria, calculada, basada en la verticalidad y el dominio. Ambos toreros nacieron el mismo año (1754) pero en extremos opuestos de Andalucía. Su rivalidad —pública y profesional, sin las afecciones personales que tendrían Lagartijo y Frascuelo— estableció el modelo de oposición estética que vertebra todo el toreo posterior.
Sevilla y Ronda mantienen vivo este antagonismo. La afición sevillana sigue valorando la cercanía al toro y la creatividad; la rondeña, el dominio técnico y la verticalidad. Es un modelo binario que se ha repetido en todas las generaciones: Joselito-Belmonte, Manolete-Arruza, Dominguín-Ordóñez, Curro Romero-Antonio Bienvenida, José Tomás-Roca Rey. Cada época encuentra su «sevillano» y su «rondeño».
Anécdotas y curiosidades
La cogida mortal de Pepe-Hillo se produjo el 11 de mayo de 1801 en la antigua plaza de Madrid. El toro «Barbudo», de la ganadería de José Rodríguez Galán, le clavó un pitón en el bajo vientre. Las crónicas describen una hemorragia masiva. Falleció en el hospital pocas horas después. Tenía 47 años y dejaba ocho hijos. La cogida fue inmortalizada por Goya en uno de los grabados más famosos de su Tauromaquia (1816).
Pepe-Hillo era de extracción humilde: nacido en el barrio sevillano de San Bernardo, hijo de un matarife, accedió al toreo por necesidad económica y se elevó hasta la categoría de matador de Madrid. Su recorrido social —de las callejuelas de Triana al hospital de Madrid— refleja el carácter popular del toreo profesional naciente, opuesto a la nobleza ecuestre del toreo tradicional.
El barrio sevillano de San Bernardo, donde nació Pepe-Hillo, conserva placas, monumentos y una calle con su nombre. La iglesia de San Bernardo guarda documentación parroquial sobre su bautismo y matrimonio. Es lugar de peregrinación de aficionados que visitan Sevilla, especialmente durante la Feria de Abril.
Fuentes
Lecturas relacionadas
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Preguntas frecuentes
¿Cuál es la importancia de la Tauromaquia de Pepe-Hillo?
Es el primer tratado técnico sobre el toreo publicado en España (1796). Codifica las suertes (recibir, volapié, banderillas, capote), describe los peligros del toro y establece reglas para la lidia. Sin él, el toreo profesional no se habría desarrollado como oficio reglado.
¿Cómo murió Pepe-Hillo?
El 11 de mayo de 1801 en la antigua plaza de Madrid, corneado por el toro «Barbudo» de la ganadería de José Rodríguez Galán. La cornada le entró en el bajo vientre. Murió pocas horas después en el hospital. Tenía 47 años. Su muerte fue inmortalizada por Goya en uno de los grabados más famosos de la «Tauromaquia».
¿Qué representa la escuela sevillana de Pepe-Hillo?
El toreo arriesgado, alegre, próximo al toro, lleno de improvisación, opuesto a la escuela rondeña de Pedro Romero (técnica, sobria, calculada). Esta dualidad sevillana-rondeña ha vertebrado toda la historia del toreo y se repite en cada generación.
¿Era Pepe-Hillo de familia noble?
No, al contrario. Era de extracción humilde, hijo de un matarife del barrio sevillano de San Bernardo. Su recorrido social —de las callejuelas de Triana al hospital de Madrid— refleja el carácter popular del toreo profesional naciente del siglo XVIII.