La consolidación del espectáculo
El siglo XIX fue el siglo en el que la tauromaquia se consolidó como el espectáculo nacional de España. Las corridas de toros pasaron de ser fiestas locales a convertirse en un fenómeno de masas, con plazas en todas las ciudades importantes, ganaderías especializadas y matadores que eran auténticas celebridades nacionales.
Las grandes rivalidades
El siglo XIX estuvo marcado por rivalidades que dividieron a la afición y elevaron el nivel del toreo:
- Cúchares vs. El Chiclanero (1840s-1850s): Primera gran rivalidad del siglo, que sentó las bases del star system taurino.
- Lagartijo vs. Frascuelo (1868-1890): La rivalidad más intensa del siglo. Madrid se dividió en dos bandos irreconciliables: los elegantes «lagartijistas» y los valientes «frascuelistas».
- Guerrita (1887-1899): El dominio absoluto del segundo Califa de Córdoba cerró el siglo con una hegemonía sin rival.
La modernización de las plazas
A lo largo del siglo XIX se construyeron decenas de plazas de toros en toda España. Se pasó de las plazas de madera provisionales a construcciones permanentes de piedra y ladrillo que seguían el modelo circular establecido por Ronda y Sevilla.
En Madrid, la antigua plaza de la Puerta de Alcalá fue sustituida en 1874 por una nueva plaza que a su vez sería reemplazada por Las Ventas en 1931.
Las ganaderías bravas
El siglo XIX vio la consolidación de las grandes familias ganaderas. Miura fundó su ganadería en 1842, creando un encaste que se convertiría en leyenda. Otras casas históricas — Vistahermosa, Murube, Saltillo— establecieron las líneas genéticas que, décadas después, Juan Pedro Domecq sintetizaría en el encaste dominante del siglo XX.
Toros y sociedad
En el siglo XIX, la corrida de toros era mucho más que un espectáculo: era un fenómeno social. Las plazas eran lugares de encuentro donde se mezclaban todas las clases sociales. Los matadores eran celebridades cuyas hazañas se narraban en la prensa, se dramatizaban en el teatro y se inmortalizaban en la pintura y la literatura.
Viajeros extranjeros como Prosper Mérimée (autor de Carmen), Théophile Gautier y Washington Irving describieron las corridas en sus relatos de viaje, difundiendo la imagen de la tauromaquia por toda Europa y América.
¿Sabías que...?
La rivalidad entre Lagartijo y Frascuelo fue tan intensa que los periódicos madrileños publicaban ediciones especiales dedicadas exclusivamente a sus corridas. Era la primera vez que un fenómeno taurino generaba una cobertura mediática comparable a la de los acontecimientos políticos.