El sistema de trofeos
En la corrida de toros, los trofeos se conceden de forma escalonada, de menos a más, y representan una valoración colectiva de la calidad de la faena del matador.
Vuelta al ruedo
El matador da una vuelta completa al ruedo saludando al público. Es una ovación entre el aplauso y la oreja. No es un trofeo «oficial» sino una petición masiva del público.
Una oreja
Primer trofeo oficial. El presidente la concede cuando la mayoría del público la solicita agitando pañuelos blancos. Indica una faena destacada.
Dos orejas
Faena excepcional. Requiere petición unánime e insistente del público. En plazas exigentes como Las Ventas, conseguir dos orejas de un mismo toro es un hito carrera.
Dos orejas y rabo
El trofeo máximo. Solo se concede en faenas históricas. En muchas plazas, este trofeo no se ha concedido en décadas.
Puerta Grande
Cuando un matador corta al menos dos orejas en una tarde (puede ser una de cada toro), sale a hombros por la puerta grande de la plaza. Es el máximo honor taurino.
El indulto
El indulto es el acto de perdonar la vida a un toro por su excepcional bravura. El matador solicita al presidente que el toro no sea estoqueado y sea devuelto a la ganadería como semental. Es el mayor homenaje al toro bravo y garantiza la perpetuación de la bravura.
Las exigencias varían
No todas las plazas tienen el mismo criterio. En Las Ventas de Madrid — la plaza más exigente del mundo— una oreja tiene un valor enorme. En plazas de menor categoría, los trofeos se conceden con mayor generosidad.
¿Sabías que...?
En Las Ventas, el último «rabo» concedido fue en 1972, a «El Viti». Desde entonces, ningún matador ha logrado el trofeo máximo en Madrid, lo que da idea de la exigencia de la plaza.